El creador de la técnica que lleva su nombre, Frederick Matthias Alexander nació en la isla de Tasmania, Australia en el año 1869. Era actor especializado en la declamación de textos de Shakespeare y otros dramaturgos y sufría de ronqueras recurrentes que le impedían realizar una buena actuación.

Habiendo agotado todos los tratamientos conocidos, incluyendo descansos prolongados, decidió que buscaría una solución por sí mismo para su problema con la voz. Con la ayuda de espejos, pudo reconocer patrones habituales que se manifestaban como respuestas al estímulo de actuar, y que involuntariamente estaban interfiriendo con lo que consideró su coordinación natural y dedujo que esto representaba un “mal uso de si mismo” que afectaba el funcionamiento de su organismo durante la actuación y mas aún, en el resto de sus actividades diarias.

A través de un largo período de observación y experimentación fue formulando principios que dieron base práctica y teórica al desarrollo de su técnica y logró solucionar sus problemas vocales.

Pudo retomar su carrera actoral y al mismo tiempo, comenzó a enseñar su método. La creciente demanda de su enseñanza por parte del público, el reconocimiento de los resultados obtenidos por parte de muchas eminencias médicas, quienes comenzaron a enviarle sus pacientes para reeducación, lo llevó a valorar las implicancias que tenían los principios que había formulado, y de manera natural, su enseñanza fue prevaleciendo por sobre su carrera teatral.

Alexander se trasladó a Londres en 1904 para continuar desarrollando su trabajo. Realizó varios viajes para dar a conocer su trabajo en EEUU, especialmente en los períodos de guerra en Europa.

Entre sus alumnos hubo grandes personajes de su época como John Dewey, educador y filósofo, George Bernard Shaw, dramaturgo, Aldous Huxley, escritor, y obtuvo el soporte de eminentes científicos como el neurofisiólogo Sir Charles Sherrington, el antropólogo y anatomista Raymond Dart, el biólogo G. E. Coghill, y el investigador del comportamiento animal, Nikolaas Tinbergen, laureado con el Premio Nóbel de Medicina y Fisiología en 1973.

Murió en el año 1955 y desde entonces la enseñanza de la TA se ha ido expandiendo y hoy en día existen escuelas de formación de profesores en Alemania, Argentina, Australia, Canadá, España, Francia, Holanda, Inglaterra, Israel, Norteamérica, Suiza y Uruguay, y profesores en numerosos países mas.

Debido al reconocimiento del aporte que la TA puede hacer en todo proceso educativo, su enseñanza está presente en escuelas de danza, teatro y música de prestigio internacional.