La Técnica Alexander tradicionalmente se enseña en la modalidad de clases individuales. Se trabaja con movimientos simples tales como sentarse, pararse, caminar o recostarse, observando donde y cómo se crea la tensión muscular indebida y cómo ésta se relaciona con nuestra manera de equilibrarnos y con nuestros hábitos de coordinación al movernos.

El profesor usa guías verbales y sus manos para ayudar al alumno a deshacer pautas de tensión innecesarias, a experimentar una nueva coordinación, y a pensar y dirigir el movimiento de una manera clara, natural y eficiente.

A su tiempo y con la práctica, el alumno podrá trasladar lo aprendido en las clases a situaciones más complejas y demandantes de su vida cotidiana, logrando mayor conciencia y equilibrio en cualquier actividad que realice.

El profesor de la Técnica Alexander está altamente entrenado para poder usar sus manos de manera sutil en la tarea de ayudar al alumno a tener una nueva experiencia en su equilibrio y coordinación. Las manos “escuchan”, ayudan a soltar y expandir, dan soporte cuando es necesario y guían en el movimiento.

Las clases grupales se dan en el contexto de talleres introductorios, de seminarios que buscan profundizar en algún tema en particular, o en los grupos de formación de profesores, y son siempre complementarias al trabajo individual.